También, existen otras cualidades igual de importantes que quizá no son siempre tenidas en cuenta, como es el caso del fácil mantenimiento, o el antideslizamiento.

Ésta última, sobre todo, tiene que ver directamente con la seguridad (con la nuestra y la de las personas de nuestro entorno) por lo que garantizar el antideslizamiento es crucial para evitar resbalones y caídas. Los suelos de exterior suelen mojarse con frecuencia, por lo que hay que tener esta característica muy en cuenta en cualquier terraza o entorno de piscina.

Muchos fabricantes europeos de suelos se sirven de ensayos en rampa con aceite de motor para clasificar sus productos en función del grado de deslizamiento. Estos ensayos se rigen generalmente por la norma alemana DIN 51130. Por otra parte, existe un CTE, Código Técnico de Edificación, en cuyo documento básico de seguridad frente a riesgo de caídas se definen los requisitos que debe tener un suelo para poder ser utilizado en zonas de uso Residencial, Público, Sanitario, Docente, Comercial, Administrativo y Pública Concurrencia. En base a su resistencia al deslizamiento (Rd), los suelos se clasifican en clase 0, clase 1, clase 2 y clase 3.

Gresmanc, desde sus inicios, ha ofrecido todos sus pavimentos en acabado antideslizante para ofrecer la máxima seguridad en espacios de exterior. Además, ha ido mejorando sus acabados hasta conseguir unas superficies que, cumpliendo la norma UNE-EN 12633:2003.

Por otra parte, el pavimento cerámico de Gresmanc requiere de un escaso mantenimiento: es resistente a los ácidos y agentes químicos, y resulta fácil de limpiar gracias a la rugosidad microscópica de su superficie.